Mi primer trabajo: Buzios (1991)
Como dije anteriormente, mi pasantía fue en el maravilloso BUZIOS. Tuve suerte además de saber portugués y tener un excelente promedio.
En fin debía cumplir 40 horas de pasantía y cuando Mauricio Branson, dueño del lugar, me entrevistó me dijo que era una picardía ir solamente por 40 horas, que me quedara mínimo unos seis meses, tendría tareas a cumplir como reorganizar la cocina y el menú, un departamento, comida y un pequeño sueldo auqnue las pasantías no se pagaban en aquella época. Para mi sorpresa la posada era nada más y nada menos que “La Mandrágora” para aquellos que conocen Buzios, situada en la playa La Tartaruga.
Clisio, jefe de cocina y yo.
Debo destacar la generosidad de Mauricio que además me brindó un ciclomotor para deambular por la península y el departamento donde me alojaba superó mis expectativas, con una amplia vista al mar.
Allí me quedé casi ocho meses. Descubrí la cocina del litoral Carioca, cociné por primera vez Langostas y Erizos y irremediablemente mi cocina tuvo su primera fusión.

Pablo Künzel en la pousada “La Mandrágora”
Para cuando llegué al Buenos Aires había superado las expectativas de la Escuela IBAHRS y me derivaron al Hotel Tunquelén en Bariloche, mi primer gran desafío como chef.
Lógico la carta de evaluación de Mauricio también me ayudó muchísimo.



